27 de agosto de 2012

Merecedores de un Mundial


Haim Revivo

Hoy nos concentraremos en otro caso de un nacimiento en un país no potencia en el mapa futbolístico que conspiró en contra, en ésta ocasión, de uno de los mejores jugadores que dio la historia del balompié israelí.
Haim Michael Revivo nació el 22 de Febrero de 1972 en la ciudad de Ashdod, Israel, en el seno de una familia muy devota al judaísmo.

Sus primeros pasos en el fútbol los dio en su ciudad de origen y en el Hapoel Ashdod, donde se mantuvo desde 1984 a 1988. Ya con dieciséis años decidió pasar al las inferiores del Gadna Tel Aviv Yehuda, club que tenía únicamente en aquel momento solo divisiones formativas, pues el equipo senior recién se creó en el 2008, por lo tanto una vez cumplido los 18, quedaba libre.

Ahí fue cuando una de las glorias israelíes, Giora Spiegel, decidió reclutarlo en 1990 a las filas del equipo que él mismo conducía, el Bnei Yehuda Tel Aviv. En éste equipo permaneció tres años, llegando a cifras ligeras de 76 partidos con 20 goles. Además, conquistó la Toto Cup, una especie de Copa de la Liga, en la temporada 1991/92.

Luego de llegó el turno a un club de mayor jerarquía en su nación, el Hapoel Tel Aviv, en donde sólo estuvo un año para ir a un desafío aún más grande. Abandonó los “Red Demons” habiendo disputado 36 encuentros más 12 goles en liga.

Un nuevo llamado de Spiegel, motivó a Revivo a ir al Maccabi Haifa, que él creía que sería el trampolín definitivo para llegar a una liga importante del continente europeo. En su primera temporada fue un eslabón fundamental y además el más importante en el equipo verde. En ese año salió goleador y mejor jugador de la Liga, además de consagrarse en la State Cup, que vendría a ser la FA Cup o la Copa del Rey.

Para su segunda, y última temporada, preguntó si lo podían mover desde la banda izquierda al medio y, para no tener discusiones, Spiegel accedió y terminó por sacrificar al delantero Alon Mizrahi. Él oriundo de Ashdod no defraudó y pagó de la misma manera que la última vez, máximo anotador y mejor futbolista de la primera división.

Estas performances no fueron obviadas por las ligas de mayor trascendencia del Viejo Continente, y el Celta de Vigo se hizo de sus servicios para competir en España. En el Maccabi, marcó 45 goles en 57 presentaciones ligeras.


 

Ya en el conjunto gallego empezó a tener una trascendencia totalmente diferente, en gran medida por su gambeta, casi impropia de su lugar de nacimiento, sus magníficos tiros libres y hasta sus celebraciones, siendo uno de los pioneros en dar volteretas luego de anotar ante la red rival.

Algo que también lo llevó a la fama fueron sus constantes idas y vueltas por su religiosidad.
La anécdota más conocida fue en 1996 cuando en medio del Yom Kippur, fiesta judía del día del perdón, debían enfrentar al Betis un domingo cuando en ese día, Revivo se tenía que avocar exclusivamente al rezo y a un ayuno de 24 horas. La directiva del Celta pidió pasarlo al sábado pero no lo lograron, y finalmente se determinó adelantarlo una hora, y con eso el israelí pudo jugar el primer tiempo para ser substituido en el entretiempo y dedicarse de lleno a los temas religiosos.

Su primera temporada fue buena, pero en la siguiente explotaría de la mano de Javier Irureta como técnico y con jugadores como Míchel Salgado o los rusos Alexander Mostovoi y Valery Karpin en la mitad de la cancha. Gracias a ellos, los celestes entraron en la Copa UEFA del año siguiente.

Las temporadas que siguieron empezaron a darle paso a las lesiones que lo complicaron sobre todo el final de su carrera. Igualmente se dio el lujo de convertir un gran gol en Anfield, contra el Liverpool, para darle una victoria histórica por la mínima que complementaron con un empate en Balaídos. Esos años fueron de los mejores en la historia del Celta porque se empezó a codear con los grandes sumado a que entró casi siete temporadas seguidas en Europa.

La llegada de Gustavo López relegó a Haim al banco y ésta situación marcó el final de su estadía en Galicia, lugar que dejó con unos números más que buenos con 153 partidos y 30 goles en todas las competiciones.

Su siguiente casa sería Estambul, más precisamente en el Fenerbahce. En el equipo turco coincidió con un conocido de nuestro fútbol, Ariel Ortega.

Su pasó fue bastante fructífero en el tiempo que las lesiones le permitieron jugar. Ahí fue campeón en la temporada 2000/01 y en la siguiente fue parte de una goleada memorable contra su clásico, el Galatasaray, al vapulearlo por 6-1 como locales. Con la llegada de otros jugadores perdió el puesto y terminó por dejar la institución con 68 cotejos y más 30 dianas en liga.

En una movida muy controversial, firmó con los archirrivales, el propio Galatasaray.
Sin embargo, para gusto de la gente del Fenerbahce, las lesiones hicieron mella otra vez en Revivo permitiéndole disputar casi 20 partidos.

Dejó Turquía para volver a su tierra y jugar en el FC Ashdod, pero su situación no cambió, y en una temporada vio acción en 12 encuentros antes de retirarse.

Ya fuera de las canchas se dedicó a los negocios, destacándose por ser uno de los propietarios del club en donde se retiró.  En 2005, fue seleccionado en el número 92 entre las 200 personas más grandes de Israel, hecho por el sitio de Internet “Ynet”.

Y en el 2008, los flashes se posaron en él de nuevo por tener que emigrar a la ciudad de Los Ángeles, según él, por motivos religiosos y consejos de su rabino, aunque pronto trascendió que fue por una sentencia de la mafia de Israel, que lo había dictaminado el exilio por dos años bajo amenaza de muerte. Esto, aparentemente, pasó por haber tenido un “affaire” con la mujer del hombre más poderoso de éste clan. Hoy ya reside en Tel Aviv.
El debut en su selección se dio el 5 de Agosto de 1992, en un empate 1-1 contra las Islas Faroe, en un amistoso. Previamente, ya había jugado en el sub-20 de Israel. Mientras que su primer gol llegó tres años después, en una derrota 4-3 contra Polonia en un partido clasificatorio para la Euro de 1996.

Sus tantos más famosos vinieron en 1998 contra Argentina, para darles la victoria a los europeos por 2-1 con un gran tiro libre. Era una costumbre de los sudamericanos, el ir a jugar un amistoso en tierras hebreas previo a una Copa Del Mundo, pero luego de esa derrota no se volvieron a ver las caras. El otro fue contra España, en 2001, para marcar un 1-1 como local en un cotejo rumbo al Mundial 2002.

Su último partido llegó dos años después del gol a los ibéricos ante Francia con derrota 3-0 en París, y su tanto final fue contra Malta, en un empate en dos como visitante. Ambos choques sirvieron para eliminatoria a la Euro 2004.

Su selección nunca estuvo cerca de entrar en un Mundial, pero si llegó a un play-off para competir en una Eurocopa, donde fueron aplastados ante Dinamarca 8-0 en el global (0-5 como local y 0-3 en Copenhague).


Por Alexander Bernabei


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